Lágrimas de abuelos

Despedir a los viejos es y será de las cosas más difíciles que hay en este transitar.

Ver partir al tío Adonis ha sido una lluvia de sentimientos encontrados, que solo él con su adiós nos ha logrado enseñar. Era el faro de sus hermanos, hijos y nietos; era el roble de la familia Racines López, y tal vez esa figura, su nobleza, su calidad humana, su voz fuerte y ese respeto genuino que infundía entre todos los que lo rodeaban hizo que el 4 de mayo todos derramáramos una lagrima por su ausencia física.

Tío Adonis, te extrañarán en casa, también ten en cuenta que dejaste un vacío entre vecinos, amigos que cruzaron fronteras para despedirte, niños que te llamaban abuelo por la calle y así, una cantidad de gente en la que dejaste huella.

Escribo estas líneas porque me conmovió la lección de amor infinito que nos diste al ver en este momento tan difícil, cada una de las cosas que en vida lograste gracias a esa nobleza que te hizo grande entre unos hijos y nietos tan unidos y llenos de amor que parecen un solo corazón, una mujer que pese a las diferencias, lo errores cometidos de un lado y del otro, ayer nos mostró cuan valioso fuiste al salir a la puerta durante tu paso rumbo a la última morada para decirte mentalmente quién sabe que palabras de amor, mientras hacía con su mano derecha sobre el aire frío una señal de bendición, un acto tan puro que sobre ese momento hasta el cielo se conmovió y la lluvia llegó.

Y de otro lado, los hermanos Racines López se han quedado sin esa luz que los guiaba, sin su hermanito, aunque fueras el mayor. Unos viejos de mirada tan clara y transparente que no armoniza con ese carácter recio que en medio de tu partida se desquebrajó entre un llanto desgarrador que a los descendientes nos partía aún más el alma.

Y es que ver siempre a nuestros viejos (Neisa, Leonardo, Silvia, Nohemy, Rosenda),  tan valientes, fuertes, altivos, bizarros e inmunes ante cualquier sentimiento de debilidad, irse derrumbando en el dolor entrañable es un sentimiento de aflicción que aún no logro describir; es tan difícil ver llorar a nuestros viejos y ser tan impotentes ante la muerte…

Gracias tío Adonis, gracias por los pocos pero emotivos momentos compartidos, y gracias por esa lección de amor que me enseñaste en el día de tu despedida.

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El pozo de la ausencia

Despertó un huracán de sentimientos, tuvo la certeza que se enamoraría perdidamente, se adueñó de su corazón, pintó su sonrisa de color arcoíris, su alma la colmó de alegría, y los días los coloreó con los aromas del amor sincero, le dio rienda suelta a los sentimientos y le profesó no tener miedo alguno del futuro, sepultó sus miedos y le dio vida a su existencia para después no ser capaz de lidiar con todo aquello que despertó en esa alma que se creía perdida, y entonces interpuso una brecha que con el pasar de los días se agrieta profundamente y sin remedio alguno.

Le enseñó a mirar hacia el mañana sin mencionar que no estaría a su lado para entonces… Se fue sin hacer ruido, dejando un eco ensordecedor del silencio que su ausencia genera en ese lugar donde por meses avivó el amor, un amor que se mantiene vivo por la promesa no dicha del regreso, porque en el amor esperar es permanecer frente a un muro de concreto con la ilusión que alguien abra una puerta que en realidad no existe, pero no se sabe si el muro como el de Berlín sea derrumbado y al otro lado este por quien se ha ido la vida pero no el amor.

¡Ah, tiempo!, enemigo de quien espera y aliado de quien se ha ido o se hace esperar, eres como una pesadilla que poco a poco deja de atemorizar… y te vas yendo con todo y tus espantos al fondo de un pozo donde alguna vez algún enamorado arrojó una moneda pidiendo por el regreso del amor de su vida.

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En ese pozo no reposa mi moneda; ese es un pozo oscuro, frío, tenue, prefiero este pozo (foto) porque es en este donde en realidad reposan los mejores recuerdos de una historia que siento inconclusa, una historia en la que como tú, yo también tengo una certeza y es que esto es solo un capítulo que espera por la tinta de la pluma que le dé continuidad a lo que será un best seller.

La sombra

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Hoy hay muchas palabras, pensamientos y sentimientos revoloteando entre la cabeza y el corazón; de este coctel sería imposible que salga una sola frase, párrafo o alguna palabra con cierto nivel de coherencia, porque es eso precisamente de lo que careces. El cinismo; esa sería una de tus virtudes, claro, contemplándote desde el mismo nivel por el que caminas… el de la maldad y la venganza.

Se ha fracturado una ilusión que nunca tuvo nombre, se fracturó por el interés maligno de un fantasma que se empeña en no desaparecer de mi existencia. Maldito fantasma, ya has hecho mucho daño, conspiraste en medio de un “nosotros”, y destruiste algo que ni siquiera alcanzó a tener un nombre. Intento llegar al razonamiento de tu obsesión y de cómo logras que de donde he sembrado con amor, brote  la deslealtad, y me quedo en un único cuestionamiento del que aún no obtengo respuesta y es cómo haces tanto daño y aun así flotas, ileso, inocente, amigable… triunfante.

Me dejas una decepción que alimenta mi espíritu, no por ti maldito fantasma, sino por quien sucumbe ante tu manipulación dejando al descubierto su humana imperfección.

(Encontré estas palabras en una de mis viejas libretas. Tiene fecha del 4 de octubre de 2011, pero se ajusta a una reciente historia donde queda claro que los exorcismos no siempre nos liberan de ciertos fantasmas).

Atardeceres de un amor no correspondido

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Él nunca sabrá cuánto lo quiso aquel ser al que una vez contempló como su amante y después valoró como amiga. En ello pensaba ella en la soledad que solo puede sentir quien ama sin ser amado, en la condena de sentir en silencio aferrándose a una historia cuyas páginas le robaban cada vez mayor protagonismo, siendo en cambio antagonista en varias ocasiones conducida por un fuerte carácter que prometió un día dominar para no experimentar altas dosis de dolor, pero de nada valió, él se había ido para nunca más volver, aunque contemplaran atardeceres en alguna empinada montaña del Valle.

Sin embargo, ella en lo más profundo pensaba que él sí lograba develar lo que su corazón silencioso sentía, pero racionalmente también sabía que las cicatrices de su pasado habían sanado en falso y que por mucho que ella le entregara el cielo con todos su rojos y arreboles de una tarde de noviembre; él nunca podría corresponderle pero consciente de eso, ella no dejaba de sentir rabia, cólera y hasta tristeza de ver que a él no le interesaba poner un poco más de interés hacia ese sentimiento que chocaba desesperadamente contra su corazón, la piel, el calor, y hasta contra sus pupilas que se dilataban al verlo; él seguía ignorando ese sentimiento mientras la mantenía al margen con palabras francas cual Poncio Pilatos.

Tumbada en su cama recordaba tortuosamente los mejores momentos compartidos con él, un ser enigmático, difícil, de carácter aún más fuerte que el suyo, pero encantador; lleno de energía, pasión, sensualidad y magia;  mucha magia. Él se había convertido para ella en una parte relevante de su motor de vida, brindándole estabilidad y seguridad emocional, él tal vez no lo sabía, o ¿sí?… bueno, si lo sabía se lo guardó muy bien para sus adentros, seguramente para evitar compromisos innecesarios y a los cuales le huía de manera categórica, tanto que siempre lo mantuvo en secreto de su círculo social; algo que también le dolía, pero sin mayor relevancia… hasta aquel bisiesto, cuando todo cambió.

***

Y bien, un día éste ser lleno de preguntas que temía hacer, lleno de sinsabores que no lograba digerir, lleno de recuerdos que se negaba a dejar, lleno de momentos por vivir que solo serían realidad en su imaginación fantasiosa, lleno de un cariño y pasión que le desbordaba todos los sentidos… optó por ser libre;  libre de entregar todo a cambio de poder obtener un corazón que nunca sería de ella, libre del desamor, libre de sentir el rose de la piel de aquel ser con el que llegó a dormir largas noches sin que las sábanas se humedecieran más que por un par de lágrimas decepcionantes que derramó una noche en pleno silencio junto al cuerpo que tanto deseaba, libre de una amistad que jamás dejaría de ser una coartada para seguir estando cerca de él siendo fiel a su sentimiento, libre de atardeceres acompañados del amor que era su desamor…. y así fue como nunca volvió a la montaña ni a él.

***

Y fue el tiempo el que le dio la razón, él no era hombre para una mujer como ella. Con la canallada más baja dejó ver que era débil de carácter, débil como ser humano más que como hombre y terminó enlodando la dignidad, el orgullo, el amor, la sinceridad y la honestidad de quien una vez estuvo dispuesta a todo por él… y quien ahora solo espera que su corazón maltrecho no sufra tanto como sufrió el de ella… quien comprendió una vez más que la traición forja el carácter más que el amor y el desamor.

Mirando hacia adentro…

REDACCION DE EL DIARIO MONTA—…S © ANDRES FERNANDEZ

Foto tomada de Internet © ANDRES FERNANDEZ

El periodismo, el bello oficio que trata cada día de descubrir  mundos coherentes para sus lectores, pero que hoy está, según dice la enérgica Alma Guillermoprieto, reportera mexicana de quien tuve el placer de aprender durante el VIII Encuentro de Periodismo de Investigación, que está a punto de desaparecer y que la crisis que afronta el periodismo es una cuestión completamente empresarial.

La maestra Alma, además afirmó que hemos llegado a esta crisis porque los medios se montaron muy tarde en el cambio tecnológico que se dinamiza precipitadamente, “ningún medio ha sido capaz de aprender a vender en la red algo que los usuarios quieran comprar sin saltarse los anuncios”, sentenció en medio del diálogo; una premisa que de ser comprendida por las casa editoriales abrirá la oportunidad a los reporteros de volver a la cobertura, no solo nacional, sino también internacional.

Frente a esto resulta paradójico que algunos defensores “empresariales” sostengan que la crisis que vive el periodismo radica en el uso de las redes sociales y una decadencia de la aca­de­mia. Para responder a ese estigma vuelvo a Alma Guillermoprieto, quien dice: “No creo que internet te convierta en un ser pasivo, creo que viendo la televisión te conviertes en un ser total­­mente pasivo; ahora, si no hay una reacción fun­damental en contra de internet; ésta te puede superar”.

Traigo este tema a colación, recordando que Alberto Salcedo Ramos, cronista colombiano, ganador de un premio Ortega y Gasset,  dice que los periodistas solemos hablar de la crisis de todos los sectores y profesiones, pero nos cuesta hablar de la crisis de nuestro propio oficio, y tal vez eso se da por la presión “empresarial” que nos obliga a asumir posturas con el único fin de permanecer en esto que amamos: el ejercicio del periodismo, solo por recurrir a la motivación sentimentalista sin tintes de realidad.

El oficio indiscutiblemente necesita ser valorado y defendido, y si no lo defendemos los comunicadores sociales y periodistas, entonces, quién esperamos que lo haga: ¿los empresarios, las casas editoriales…?

“Una vez tú puedes garantizarle la supervivencia económica a un periodista, puedes empezar a pedirle que arriesgue su supervivencia física”, dice la maestra mexicana a favor de quienes ejercen este, el más bello de los oficios como lo dijo incansablemente, ‘Gabo’.

Referente: http://www.las2orillas.co/toda-la-planta-de-periodistas-renuncia-en-diario-de-popayan/