¿Y si cambiamos el enfoque, y le apostamos a la reconciliación?

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Re-pensarnos. Eso es lo que tenemos que hacer los periodistas ahora que el contexto nacional se mueve en una dinámica distinta a la que venimos acostumbrados desde hace aproximadamente sesenta años. Los periodistas hemos aprendido a ejercer este; “el mejor oficio del mundo” desde el cubrimiento de la guerra, la barbarie y el horror; pero ¿estamos listos para cubrir el posconflicto?, ¿estamos listos para narrar las historias de perdón y reconciliación?; ¿estamos listos y dispuestos a enseñarle a nuestra audiencia que la paz no es esa que posiblemente se firme en La Habana?, ¿estamos preparados para narrar y enseñar que la verdadera paz está en nuestro día a día?

Tal vez aún no somos conscientes que somos nosotros y nuestros medios, los verdaderamente protagonistas es este proceso de construcción  de nuevas narrativas, y de ahí la importancia de nuestra responsabilidad con la realidad que cubrimos.

¿Ha pensado alguna vez en la desilusión que va a tener el país cuando en un momento dado se firme la paz y los medios sigamos hablando de guerra? Y sí, la guerra no terminará mientras la sociedad siga contagiada del odio que nos han sembrado desde décadas atrás, desde los mismos políticos hasta nuestros mismos vecinos, pero si seguimos aportando a eso y no le apostamos a las nuevas narrativas de paz, de reconciliación, a rescatar lo bueno… seguramente no habrá nunca una paz ni en Colombia, ni mucho menos en su barrio o en el mío.

Apostémosle a cambiar el enfoque de las narrativas del horror, pensemos en qué hago con este horror para no llevar más sangre, sino una situación de fondo que haga pensar de manera destina a nuestras audiencias. Solo pensemos y apostémosle sin miedo.

Enseñémosle a nuestras audiencias que el verdadero perdón no es eso que perdonamos, sino que el verdadero perdón está en perdonar lo imperdonable y que no solo sea trasmitirlo sino también ponerle en práctica en nuestra labor diaria como periodistas, como seres y actores de una sociedad que se acostumbró a vivir en el odio y en la venganza, donde puede más el mismo dolor y el orgullo que la posibilidad de vivir en una segunda oportunidad.

“COLOMBIA PODRÍA TENER UN GOLPE DE ESTADO”

Siendo investigado por las llamadas ‘chuzadas’ y con el respaldo de la Fuerza Pública, Álvaro Uribe podría intentar derrocar al actual Presidente, según razonamiento de Concejal palmirano.

El 20 de julio es crucial para que politólogos, abogados e interesados en el tema político, empiecen a decantar sus análisis en relación a la posesión del expresidente Álvaro Uribe Vélez, como senador de la República. Ante este acto político que tanta polémica ha generado en el país, el equipo periodístico del Diario EXTRA, habló con el abogado y concejal Álvaro Valencia, quien hace un análisis de este contexto que se avecina en Colombia.

¿Posible preso político?

Es conocido que si Álvaro Uribe Vélez se posesiona, automáticamente perdería el fuero presidencial que hasta el momento lo ha mantenido como una persona exenta de cualquier responsabilidad jurídica, por las actuaciones de su Gobierno, “esto indica que en el menor tiempo posible, el Expresidente se convertiría en el próximo preso político de Colombia”, postuló el Concejal.

Álvaro Uribe

 Ante la justicia

Uribe, podría ser llamado por la justicia ordinaria al perder su fuero, y ahí debería responder por irregularidades como el caso de los ‘falsos positivos’.

“Si se analiza el gabinete del entonces presidente Uribe, muchos están presos; esa misma suerte correría el doctor Álvaro Uribe, y considero que una vez esté tras las rejas, pues tendrá derecho de obtener rebajas en las penas y en el evento que así se diera, volveríamos a revivir algo como ‘El Cartel de los Sapos’”, analizó Valencia.

Información privilegiada 

Según el análisis, Uribe podría entregar información confidencial para obtener rebajas, lo que estaría dando un panorama deshonroso al salir a la luz información privilegiada donde lo más probable es que termine comprometiendo a su entonces Ministro de Defensa y hoy Presidente de la República, “cuando esto suceda la justicia va a querer aplicar el principio de oportunidad y eso es como un ‘borrón y cuenta nueva’, lo que estaría generando una desestabilidad en la Seguridad Nacional”, continuó el Edil.

Golpe de Estado

Valencia postula “que este sería un ambiente propicio para que los militares tomasen las armas y derrocasen al Presidente actual. Si el 20 de julio, Álvaro Uribe Vélez se posesiona como Senador, muchos vemos de cerca un golpe de Estado”.

 ‘Choque de trenes’

En Colombia no es un secreto el alto grado de poder que tiene el Expresidente, lo que hace que cualquier persona se cuestione hasta dónde podrá llegar el actuar de la justicia sobre él, “todos sabemos que en el Gobierno Uribe fueron muy notorios los ‘choques de trenes’ entre las Altas Cortes, sabemos de las ‘chuzadas’ a las instituciones judiciales, entonces siendo una rama del poder totalmente autónoma, lo más probable es que si él da la oportunidad de ser investigado, la rama judicial de oficio lo va a hacer”.

 El papel de la Fuerza Pública

“Es de conocimiento público que la Policía, el Ejército, la Armada y en general estas instituciones, tienen un alto sentido de gratitud por Álvaro Uribe Vélez; y todos sabemos que las fuerzas militares no han recibido con buen regocijo las negociaciones de Santos con las Farc, lo que podría deducirse en que acompañen un eventual golpe de Estado”, concluyó Álvaro Valencia, concejal de Palmira.

 

 

EL VENTRÍCULO ME DA MIEDO

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Foto tomada de: www.seloexplicoconplastilina.org

Los habitantes de éste; el país del ‘Sagrado Corazón’, nos merecemos un respiro diferente al que inhalamos cada vez que un guerrillero detona una bomba, cada vez que secuestran un compatriota; necesitamos también un respirar diferente a la guerra ‘tuitera’ -redes sociales- de Álvaro Uribe Vélez, necesitamos y nos merecemos un país que al menos, tenga la satisfacción de haberlo dado todo por la paz, y no un país sumido en la tristeza pensando: que hubiera pasado si el domingo 15 de junio hubiera ido a las urnas.
Debo admitir que siento miedo cuando pienso en un país gobernado bajo la sombra del presunto fundador del paramilitarismo en Colombia, siento miedo cuando pienso en ese ventrículo débil y sumiso entregando cada decisión a la sombra de la guerra y la venganza hecha ‘huesitos y carnitas’, siento miedo de pensar: qué será del futuro de mis hijos y sin ir muy lejos, siento miedo cuando pienso qué será de mí futuro inmediato bajo la barbarie de la venganza que se ha incubado en ese ser que ordena ‘trabajar, trabajar y trabajar’, y que ha tomado a Colombia como una más de sus fincas, una como esas donde Apóstoles entrenaban a los pupilos de un Clan de guerra que hoy, la coja justicia intenta desmantelar, sin que logre hacer mucho.
Claramente la paz no es esa que se está negociando en La Habana, eso lo sabemos todos, ese es sólo un paso, pero el primer paso es el que nos levanta y anima a emprender un camino. Así que, si tenemos la esperanza de tener un poco más de educación, vivienda, salud… podremos sembrar ilusiones, pero que habrá de nosotros donde la paz se piense desde la venganza, donde los campesinos sean quienes sigan sufriendo el flagelo de la guerra y en lugar se sembrar la tierra, sea la tierra de la selva llena de minas, balas y fusiles quien se lleve a sus hijos… a nuestros hermanos.
Así que levántese de esa cama, de esa silla, apague el televisor, deje de criticar por Facebook, y haga lo que debe hacer: salir a las urnas y decir por la ilusión de un mejor país, uno donde empezaremos a pensar desde y hacia la paz.

¡Eras tu papá!

¡Eras tu papa!

¡Eras tu papa!

En la Calle de la Inquisición, fue ahí donde una escena tal vez cotidiana en Cartagena, me transportó de nuevo a mi Santa Elena, ese pedacito de pueblo que recorría en bicicleta por sus calles empedradas de brisa fresca que acariciaba mi cara mientras dibujaba en ella la felicidad en mis labios y el corazón, ellas fueron testigos de los maravillosos,  valiosos e inolvidables momentos que compartí junto a ese hombre que amo, mientras conscientemente me engaño dentro de un estado onírico tratando de olvidar que un día de agosto una leucemia se lo llevó sin que nos diera tregua a decirnos hasta pronto, quitándonos de repente la ilusión de volver a salir a la verde pradera a correr, jugar o elevar nuestra cometa.

Cartagena estaba calurosamente fresca, esa noche la brisa también acariciaba mi rostro, que esta vez llevaba la melancolía en la mirada, y cierta felicidad inexpresable que recorría vibrantemente todo mi cuerpo… caminaba dilatando la soledad entre las ondas del humo de un cigarrillo, cuando de repente en una acera bajo las lámparas de luz amarilla que ilumina las emblemáticas calles de la ciudad amurallada,  y rodeado de turistas, un hombre dibujaba paisajes sobre recortes de espejos… si cuadros como aquel que conservo como uno de mis mayores tesoros y  que reposa en la pared de mi cuarto,  justo al lado de mi cama como símbolo de que ese hombre que he amado por años sin que pueda  contemplarlo, y que llevo grabado en mi alma, está cerca, así no pueda gozar de su blanca e iluminada sonrisa.

Los recuerdos en cascada tocaron no sólo mi mente,  sino el corazón y el alma,  no era ese hombre tratando de vender sus cuadros a turistas que tal vez no comprendían sus palabras;  eras tú papá, ahí a mi lado, hablándome en silencio, acompañándome en la ausencia física, mirándome desde el infinito y diciéndome que siempre estas para mí y que tu amor es tan grande como el mar que viene entre olas y acaricia la suave arena de la playa…

Con machete en mano, Urpiano se abre camino

Esta es la historia de un anciano, que ha vivido en ‘carne’ propia, los  drásticos cambios que ha dado la vida del campo y cómo el olvido del Gobierno, lo condena. 

En la vereda de San Emigdio, perteneciente al corregimiento de Potrerillo, zona rural de Palmira, los habitantes viven, según algunos líderes, en el olvido de una Administración Municipal, que no atiende los requerimientos que los pobladores han hecho visible, y con resignación, cuentan que no han tenido eco entre los entes de correspondientes.

Una historia

Urpiano Vidal, es uno de esos pobladores que ha vivido en ‘carne’ propia, las carencias que el campo viene entregándoles a sus agricultores durante los últimos años. Él,  a sus 84 años de edad, es un testimonio vivo de cómo ha evolucionado la agricultura, y no precisamente en pro de quienes a diario con el sol a cuestas, labran la tierra, para abastecer a las ciudades de víveres.

Urpiano

De entre un matorral emerge Urpiano, es un hombre alegre, tímido, de manos fuertes; tan fuertes como el trabajo en el campo. Lleva puesto un sombrero, -que poco lo puede proteger del inclemente sol que golpea a San Emigdio al medio día-, una camisa vaporosa por el exagerado uso, pantalón de tela y los tradicionales ‘guayos’. En la mano tiene una bolsa y un machete, “voy a trabajar ahí en el cultivo, y toca venirse con el machete en la mano para abrirse camino por el monte, y acortar paso”, cuanta el campesino, con una alegría inexplicable.

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Acortar camino

“Nosotros estamos muy mal, empezando por el puente, eso no sirve para nada, ya da miedo cruzar por ahí”, dijo el hombre, con evidente cansancio y la voz entrecortada por la larga caminata que debe hacer. El equipo periodístico del Diario EXTRA, acompañó a Urpiano a cruzar el puente mencionado y es evidente el peligro al que se exponen todos los habitantes, y no sólo los de mayor edad.

Una súplica

Mientras Urpiano, cruza a paso lento, muy lento por el puente colgante que comunica a San Emigdio con el corregimiento de Potrerillo, dice que ya un amigo suyo se cayó del puente y que por fortuna, no fue nada grave. “Hemos llevado a la Alcaldía, toda clase de peticiones y aún así no nos han solucionado nada. Nosotros estamos en el olvido de ‘papá Municipio’”, resaltó una de las líderes del sector.

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